Un fuerte terremoto de magnitud 4,7 sacude Nápoles: el peor seísmo en la región en 40 años

 


NÁPOLES. Un fuerte movimiento telúrico de magnitud 4,7 en la escala de Richter sacudió este viernes la provincia de Nápoles, convirtiéndose en el seísmo más violento que ha afectado a esta región italiana en los últimos cuarenta años, según informaron fuentes de Protección Civil. El temblor, que dejó un balance inicial de al menos ocho heridos de carácter leve y cuantiosos daños materiales, provocó escenas de pánico entre la población, obligando a miles de ciudadanos a personarse en las vías públicas de la capital y de los municipios periféricos.

El fenómeno físico se registró a las 19:46 horas y fijó su epicentro a escasos seis kilómetros de la metrópoli napolitana, concretamente en la localidad de Pozzuoli, un municipio ubicado en la compleja y activa área geológica de los Campos Flégreos.


Daños estructurales y colapso de servicios

La fuerza de la sacudida afectó de inmediato a las estructuras urbanas. En Pozzuoli se reportó el colapso de la fachada de un inmueble, mientras que en el sector colindante de Bagnoli se sucedieron desprendimientos de cornisas y revestimientos de yeso, incidentes que afortunadamente no impactaron de forma directa sobre los transeúntes. No obstante, el impacto en los servicios básicos sí fue generalizado: el suministro eléctrico sufrió apagones masivos en distritos que abarcan desde Pizzofalcone hasta Fuorigrotta, al tiempo que las dotaciones de bomberos debieron intervenir en decenas de emergencias para rescatar a ciudadanos bloqueados en ascensores y asegurar zonas afectadas por desmoronamientos menores.

Ante la envergadura del suceso, las administraciones locales y estatales activaron de inmediato sus protocolos de urgencia. El Ayuntamiento de Pozzuoli puso en marcha el Centro de Operaciones Municipales (COC) con el fin de centralizar las tareas de vigilancia y la asistencia a los damnificados. Asimismo, la compañía regional de transporte público EAV interrumpió temporalmente la circulación en las redes ferroviarias Cumana y Circumflegrea para examinar la seguridad de las vías antes de su reapertura.

A nivel ejecutivo, el Gobierno central de Roma constituyó una Unidad de Crisis para monitorizar los acontecimientos en tiempo real. La primera ministra, Giorgia Meloni, se mantuvo en constante coordinación con el Ministerio de Protección Civil y la delegación gubernamental en Nápoles para tutelar las labores de auxilio.


Una región bajo vigilancia constante

Este último episodio se enmarca en las singulares y peligrosas condiciones del Golfo de Nápoles, un territorio de elevada vulnerabilidad sísmica encajonado entre el volcán Vesubio y la caldera de los Campos Flégreos una estructura compuesta por una veintena de cráteres, muchos de ellos sumergidos.

En esta comarca, donde residen alrededor de medio millón de personas, se experimenta de forma crónica un proceso geológico conocido como bradisismo, el cual genera una elevación paulatina del suelo debido a las presiones que ejercen los gases y las masas de magma en las profundidades. Esta inestabilidad ya había quedado patente durante el año pasado, cuando la zona registró otros dos sismos de consideración, ambos de magnitud 4,6, en los meses de marzo y junio.